En el diccionario de la RAE el verbo “manipular” se define como la acción de intervenir con medios hábiles y, a veces, arteros, en la política, en el mercado, en la información, etc., con distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares.
Hace poco recibimos una visita en la clase de Información Audovisual del periodista segoviano Alfredo Matesanz que venía a contarnos todo aquello que no sabíamos sobre la entrevista.
Hablando de los medios de comunicación el locutor de Radio Segovia nos repetía una y otra vez que manipular a la sociedad en los medios informativos era muy fácil.
Cualquier información puede ser tergiversada o cambiada de contexto y éste es un método muy utilizado en la televisión de hoy en día que siempre busca influir en el espectador, persuadirle, hacerle cambiar de opinión o simplemente crear una polémica que consiga llamar su atención.
Nos encontramos con series, telediarios, programas del corazón que manipulan a diario, que sin darnos apenas cuenta crean en nosotros falsos mitos y cánones que sin saber por qué nos vemos en la obligación o necesidad de cumplir porque así lo hace la mayoría.
Sabemos que las mujeres han de estar delgadas, que los hombres tienen que ser unos manitas capaces de arreglar cualquier problema técnico que surja en casa, que las colonias y no las personas son las que conquistan hoy en día, que para hacer amigos tenemos que beber Absolut o DYC, que si no utilizamos las cremas de Vichy cuando pasemos de los 40 no habrá quedado ni rastro de nuestra envidiablemente llena de vida piel.
Y todo ello nos lo creemos porque así lo escuchamos cada día y porque hasta tal punto lo hemos memorizado que ni nos planteamos el problema de que puede no ser verdad.
Así vivimos día a día pendientes de los anuncios de la ultima crema anticelulítica y el tinte para canas de Just for man porque así de fácil nos ha conseguido manipular la tan necesitada y presente en cada hogar “televisión”
En fin, que os tengo que dejar ya. Parece que han salido a la venta unas planchas para el pelo que esta noche me van a ayudar a conquistar a ese chico que me gusta porque no va a poder resistirse ante mi envidiable y lacia melena.
Hace poco recibimos una visita en la clase de Información Audovisual del periodista segoviano Alfredo Matesanz que venía a contarnos todo aquello que no sabíamos sobre la entrevista.
Hablando de los medios de comunicación el locutor de Radio Segovia nos repetía una y otra vez que manipular a la sociedad en los medios informativos era muy fácil.
Cualquier información puede ser tergiversada o cambiada de contexto y éste es un método muy utilizado en la televisión de hoy en día que siempre busca influir en el espectador, persuadirle, hacerle cambiar de opinión o simplemente crear una polémica que consiga llamar su atención.
Nos encontramos con series, telediarios, programas del corazón que manipulan a diario, que sin darnos apenas cuenta crean en nosotros falsos mitos y cánones que sin saber por qué nos vemos en la obligación o necesidad de cumplir porque así lo hace la mayoría.
Sabemos que las mujeres han de estar delgadas, que los hombres tienen que ser unos manitas capaces de arreglar cualquier problema técnico que surja en casa, que las colonias y no las personas son las que conquistan hoy en día, que para hacer amigos tenemos que beber Absolut o DYC, que si no utilizamos las cremas de Vichy cuando pasemos de los 40 no habrá quedado ni rastro de nuestra envidiablemente llena de vida piel.
Y todo ello nos lo creemos porque así lo escuchamos cada día y porque hasta tal punto lo hemos memorizado que ni nos planteamos el problema de que puede no ser verdad.
Así vivimos día a día pendientes de los anuncios de la ultima crema anticelulítica y el tinte para canas de Just for man porque así de fácil nos ha conseguido manipular la tan necesitada y presente en cada hogar “televisión”
En fin, que os tengo que dejar ya. Parece que han salido a la venta unas planchas para el pelo que esta noche me van a ayudar a conquistar a ese chico que me gusta porque no va a poder resistirse ante mi envidiable y lacia melena.
